Resultados de segunda vuelta: ¿Y si la economía importó más que la ideología?
Una hipótesis sobre cómo dos años de inversión privada estancada terminaron reflejándose en la pobreza urbana y finalmente en las urnas
Durante las semanas posteriores a la segunda vuelta, gran parte del debate se está concentrando en las mismas explicaciones de siempre: ideología, identidad, polarización y antivoto.
Todas ellas probablemente contienen parte de la verdad. Sin embargo, tienen una limitación importante: explican el resultado final, pero no dicen qué cambió respecto a 2021. Si la elección hubiera sido simplemente una repetición de las preferencias observadas hace cinco años, no habría mucho que analizar. La pregunta relevante es otra: ¿Dónde se movieron los votos y por qué?
Para responderla, resulta más útil comparar la evolución territorial del voto que observar únicamente la fotografía final de 2026. En ese sentido, hay dos hechos que destaco de los resultados de segunda vuelta1:
El Sombrero perdió cerca de 90 mil votos en su principal bastión: la Sierra, principalmente en el ámbito urbano, que fue la única zona del país donde registra una caída tanto en términos absolutos como relativos.
% Votos válidos 2021 (Castillo) vs 2026 (Sánchez)
Keiko acumuló un crecimiento muy importante de votos en zonas urbanas fuera de Lima (+450 mil vs 2021).
Variación de votos válidos (abs.) 2026 vs 2021 (Keiko)
La combinación de ambos factores implica un desplazamiento de más de medio millón de votos a favor de Keiko vs 2021. En la mayoría de los demás ámbitos, Sánchez obtuvo resultados superiores a los que había conseguido Castillo. Sin embargo, ese crecimiento no fue suficiente para compensar la pérdida de apoyo en las ciudades del interior del país.
¿Casualidad o economía?
Según el último reporte de pobreza del INEI, las provincias urbanas son precisamente los ámbitos donde no se ha logrado recuperación de los niveles de capacidad de gasto. En provincias urbanas, la pobreza se encuentra aproximadamente +6pp por encima de sus niveles pre-pandemia. En contraste, las zonas rurales registran una reducción cercana a -5pp respecto al mismo período. Resulta difícil ignorar que los mayores cambios electorales hayan ocurrido exactamente en los territorios donde la recuperación económica ha mostrado mayores rezagos.
Lima Metropolitana parecería ser una excepción a esta regla. A pesar de registrar un deterioro importante en sus indicadores de pobreza, el apoyo neto a Sánchez aumenta respecto a 2021. Sin embargo, al desagregar Lima entre distritos tradicionales, modernos y periféricos, surge un matiz importante: el crecimiento de Sánchez se concentra principalmente en los distritos de mayores ingresos, mientras que Lima Periferia muestra un comportamiento mucho menos favorable.
Este hallazgo lleva a una conclusión interesante: Si Sánchez hubiera mantenido en 2026 su desempeño relativo en provincias, y únicamente hubieran cambiado las preferencias en los distritos de altos ingresos de Lima y el voto en el extranjero, habría ganado la segunda vuelta por un margen importante. El diagnóstico es prácticamente el inverso del que surge al observar únicamente los resultados absolutos. Sánchez compitió relativamente bien contra Keiko en Lima e incluso mejoró el desempeño de Castillo en varios segmentos de la capital. Su principal problema no estuvo allí. La diferencia decisiva provino de las ciudades del interior del país. Cayó la emoción de su bastión de cinco años atrás.
A ello se suma otro dato igualmente relevante que todos los que siguen atentamente la economía nacional conocen: entre 2021 y 2022 la inversión privada permaneció prácticamente estancada. Durante esos dos años, el crecimiento acumulado fue cercano a 0%, algo poco habitual para una economía que históricamente ha dependido de la inversión para generar empleo, actividad económica e ingresos, especialmente fuera de Lima. Asimismo, esto estuvo en contraste con otras economías de la región que lograron recuperaciones mucho más rápidas.
Las provincias urbanas suelen ser particularmente sensibles a estos ciclos. Son economías estrechamente vinculadas al comercio, los servicios, la construcción y la actividad empresarial, por lo que los efectos de una desaceleración económica tienden a reflejarse con mayor rapidez en el empleo, los ingresos y las oportunidades de progreso.
Por supuesto, estos datos no permiten demostrar una relación causal directa entre el estancamiento económico y el cambio de voto. Sin embargo, la coincidencia territorial es consistente como para plantear una hipótesis razonable: una parte importante del electorado pudo haber evaluado menos los discursos y más los resultados observados en su realidad cotidiana.
Si esta interpretación es correcta, la elección de 2026 podría decirnos menos sobre ideología y más sobre algo mucho más simple: la paciencia económica de los votantes tiene un límite.
1 Los resultados incluyen una estimación de las actas pendientes de resolución por los JEE al momento del análisis. Dichas actas fueron procesadas con IA para extraer la información electoral y asignarla a los candidatos correspondientes (los resultados sin considerar estas actas son exactamente los mismos, las tendencias a nivel ambito se mantienen). Los distritos fueron agrupados por región y ámbito geográfico siguiendo la clasificación oficial del INEI.


